Generación XXI
 

Autores: Marisa Rey, Daniel Hernández , Patricia Álvarez, Agustín Adrián, Mari Carmen Rodríguez, Eduvigis Hernández, Manuel Muñoz, Angélica González Gopar y Carlos Hernández.

Coordinación: Dolores Campos-Herrero


Título: Generación 21. Otra antología de narradores, 144 páginas.

Publicar un libro siempre es una aventura. Una aventura intrigante porque nunca sabes qué fortuna va a tener. Cómo le va a ir abandonado a su suerte, sin esos mimos del autor que consisten en corregir cada día una coma aquí, un verbo allá y un adjetivo, más allá. Un libro que se publica es como un familiar que se va de casa. Ya no le puedes dar los buenos días, ni una palmada de ánimo. Pobrecito, te dices, cómo le irá ahí afuera.

La aventura de Generación 21 comienza en el acto mismo de la creación, pero también en un taller de escritura. En dos, para ser más exactos. En los dos coincidimos, en el 2005, los escritores que forman parte de esta antología y yo. No eran los primeros talleres que impartía, por lo tanto, ya me había acostumbrado a esa realidad de tropezarme con envidiables talentos. De encontrarme con autores desconocidos que hacían sus obras silenciosamente, desde esa soledad que es necesaria para cualquier creador, pero que tiene también algo desazón, la incertidumbre de no saber a ciencia cierta si tendrán destinatario tus palabras.

De los trabajos de nuestras sesiones en el taller salían textos tan impecables que me daba auténtico cargo de conciencia que permanecieran escondidos, encerrados en una gaveta.
Cuando realicé la propuesta que ha terminado en este libro, la hice asumiendo todos los riesgos posibles. Sin voluntad de excluir a nadie. Los diez autores que hoy están aquí respondieron al reto. Mi misión, a partir de ese momento, fue alentarles a que me entregaran uno o dos relatos. Algunos más en el caso de los cuentos hiperbreves. El resultado es un libro rico por su variedad de voces.

Hay textos con voluntad de ruptura como los de Carlos Hernández y otros que se mueven en ese espacio literario en el que el imperativo absoluto es el de contar una historia. Ficciones mínimas en el caso de Ángeles Jurado Quintana y Angélica González Gopar. Brillantes cultivadoras de un género moderno y vital que hace realidad esa vieja regla matemática, que si mis recuerdos escolares no me engañan, decía que menos, casi siempre, es más.
Ángeles y Angélica comparten un nombre casi idéntico y una habilidad más que sobresaliente para el cultivo de la miniatura literaria, ese arte pigmeo como muchas veces se ha definido a los microrrelatos.

El texto de Eduvigis Hernández que abre el volumen no tiene desperdicio. Su cuento es una escritura que se sabe re-escritura. Homenaje certero a la literatura que se ama. Un relato en el que sobresalen la apuesta enigmática y la intensa atmósfera. Dos virtudes considerables para cualquier cuentista.
En Manuel Muñoz, en cambio, prevalece una ironía que es común a casi todos sus cuentos. Al menos, los que compartió con algunos de nosotros en el taller que se desarrolló en la Biblioteca Pública Insular.

También puede rastrearse en él una tendencia al preciosismo que no llega a ser barroco, pero procede directamente de sus orígenes andaluces.
Mari Carmen Rodríguez, alumna de otro taller celebrado en la Universidad, es una de esas autoras de gran aliento, dotada para las carreras largas y las novelas. Una perfeccionista que se inquieta cuando se da cuenta de que uno de sus argumentos coincide con otro posterior de una película. Para su tranquilidad hay que decir que ella lo hizo primero y que las coincidencias son el pan nuestro de cada día en el territorio de la literatura. Lo que es personal e intransferible es nuestra voz, nuestro estilo, la visión del mundo que cada historia imprime. Que se quede tranquila, que se relaje. El museo de su cuento es sólo suyo. Marisa Rey, Daniel Hernández , Patricia Álvarez y Agustín Adrián son narradores de cuerpo entero. Se mueven en ese mundo de las historias intensas. Pura vida que desmenuza emociones, relaciones familiares y afectivas. Encantos y desencantos. Usos amorosos del siglo 21 para un grupo de escritores que me ha gustado denominar así.

Aunque reconozco que la auto cita nos convierte inmediatamente en sospechosos de egolatría, no tengo más remedio que incurrir en ese pecado. Pero, tranquilos, me dedicaré más que a citarme, a reproducir un fragmento del prólogo de este volumen. "Emprender antologías y designar a un grupo de creadores bajo el apelativo de "generación 21" no es otra cosa que una convención. Una manera, un atajo para llegar al sitio que queremos: descubrir un buen número de escritores con escasa visibilidad literaria todavía. Personas muy distintas entre sí, que al margen de su trabajo, su sexo o ideología, están en un excelente momento de capacidad creativa. Narradores que buscan nuevas maneras de contar y que quieren contarse entre quienes escriben con mucha disciplina y no menos pasión….. …..Lo de generación 21 no implica que todos sean jóvenes, extremada e insultantemente jóvenes como los de la llamada "generación quemada" norteamericana. Tampoco que su visión de la contemporaneidad y el futuro permita establecer una suerte de lucidez visionaria. Un diagnóstico feroz de hacia dónde vamos". No todos los autores presentes en Generación 21 son rigurosamente inéditos. Dos de ellos han publicado en revistas y en otras antologías o están a la espera de que aparezcan sus primeros libros de relatos en solitario. Pero esta obra de la que hablamos ahora nos permite, en un 80 por ciento –valga, por esta vez, la tediosa estadística-, descubrir a un buen puñado de escritores nuevos, de voces desconocidas. Esperamos que este sea el empujón que les anime a dejar definitivamente el silencio editorial.